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EL SEÑOR DE LAS MISERICORDIAS

Monseñor Romero escribio en su Diario el martes 15 de enero de 1980. Este famoso día del Señor de Esquipulas en nuestra Arquidiócesis se celebra en San Bartolomé Perulapía, en Colón y en Aguilares, donde al Santo Cristo se le da el título del Señor de las Misericordias. A esta comunidad fui a celebrar la Santa Misa; la iglesia estaba repleta de gente; íbamos a inaugurar la clínica asistencial que atiende allá un médico muy abnegado junto con el Padre Octavio Cruz y las religiosas Oblatas al Sagrado Corazón.

Hay muchos catequistas y hay comunidades muy vivas, recuerdos del Padre Grande y de los jesuitas que trabajaron tan intensamente en aquella pastoral. Quedé muy satisfecho de la vida de aquella liturgia. Mi mensaje fue enfocar "EL CRISTO CRUCIFICADO CON SU MISTERIO DE ENCARNACION, DE CRUCIFIXION Y DE RESURRECCION", como camino y meta de la promoción humana que todos dentro de nuestra evangelización tenemos que hacer.

El Señor de las Misericordias es Cristo crucificado, contemplado como el rostro de la infinita compasión y amor de Dios. Bajo esta advocación, el pueblo fiel encuentra consuelo y fortaleza, pues en la cruz no vemos un juez severo, sino al Dios que perdona, acompaña y se hace cercano en cada momento de la vida.

  cristo

crucifijo

 

Historia de su celebración:

En 1931, Jesucristo reveló su Divina Misericordia a Santa Faustina, en el convento de Płock (Polonia), y le pidió que se pintara su imagen. Además, le explicó el profundo significado de su Misericordia y lo que los fieles devotos pueden alcanzar a través de ella.

Sin embargo, esta se combino con la veneración de la Orden Franciscana de Gutemala de la imagen de Jesús de las Misericordias ligada al traslado de la capital de Santiago de Guatemala al Valle de la Ermita en 1776.

Una imagen tallada por Vicente España alrededor de 1782, y colocada en la XII estación del viacrusis que iniciaba en la tercera orden Franciscana —una edificación ubicada en el lado sur de la actual iglesia de San Francisco— y que finalizaba en El Calvario, templo consagrado en 1787.

Sin embargo, esta imagen fue sustituida allí por otro Cristo crucificado traído del valle de Panchoy, Santiago de Guatemala, junto con la de Dimas y Gestas.

Jesús tenía a sus pies las representaciones de cuatro ánimas del purgatorio. En aquella época se le conoció como Jesús de las Ánimas, Jesús de los Muertos y Señor de la Capilla.

El nombre por el que hoy se le conoce se debe la advocación de una feligresa que acudió ante su imagen a partir de la muerte trágica de uno de sus hijos, rogando que devolviera a su hogar a un segundo que se encontraba encarcelado

De vuelta en su casa se encontró con el milagro de que su hijo había sido liberado, y en agradecimiento a Cristo ofreció rezarle por siete días lunes consecutivos, al que llamó Señor de las Misericordias.

Un hecho a partir del cual creció la devoción al Cristo crucificado, y que derivó en la construcción de una capilla de estilo gótico, finalizada en 1917, diseño del arquitecto Luis Pajella. Imagen venerada hasta entonces en la capilla de San Juan de Dios, ubicada en la 1era avenida y 10 calle.

La bendición del nuevo templo, programada para el 1 de enero de 1918, fue impedida por un fuerte terremoto que el 25 de diciembre derribó su estructura, algunos templos, edificios y casas de la capital.

Los vecinos devotos sacaron de la capilla dañada a Cristo crucificado para colocarlo en una construcción improvisada en una pequeña plaza del frente, donde permaneció algunos meses.

Es así como el 12 de agosto de 1918 se formó una comisión pro construcción del templo que daría refugio al Señor de las Misericordias, que decidió hacer una construcción provisional sobre las ruinas de la Capilla de San Juan de Dios para colocar la imagen.

La colocación de la primera piedra del actual templo se realizó el 8 de marzo de 1925. Y lo consagró el arzobispo Luis Dorou y Sure el 26 de marzo de 1933, día que la imagen fue llevada en procesión a su nueva morada.
 

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